¿Estudiar o trabajar en el extranjero? ¡Ya no es un problema! Debo confesar que, la primera vez que viaje lo hice por turismo a Argentina y Brasil, y desde entonces descubrí que lo mío era vivir en un avión. Sin lugar a dudas, terminé enamorándome del París de Latinoamérica y del Cristo Redentor de Río. Luego llegó Santiago de Chile con la hermosa vista desde el Funicular que cambió por completo mi percepción del país sureño.

Pronto, dos grandes experiencias internacionales llegaron.  Una por trabajo y otra por estudios. Con la experiencia, ya no me ponía tan nerviosa a la hora de viajar. Ahora verás por qué:

Estados Unidos

Durante mi estadía en el mágico mundo de Disney y sus amigos, aprendí a regañadientes algunas lecciones de la vida. Fue la primera vez que no pasaría Navidad ni Año Nuevo en casa, pero, francamente, la depresión y extrañar a mi familia se me pasó cuando subí a las maravillosas atracciones que el parque ofrece.

Aquí, en un lugar donde ser feliz es tu derecho elemental, hice grandes amigos de diferentes partes del mundo. Conocí a grandes personas que me ayudaron a crecer como mujer y como ser humano, y aprendí que nunca hay que perder al niño que llevamos dentro ¡Fue una experiencia de más increíble!

Europa

En Bélgica, el viaje fue distinto. Con unos cuantos años más, la soledad no duele tanto y termina por ser tu mejor aliada. Sin embargo, cuando te toca vivir con un grupo de peruanos bastante divertidos, las experiencias son otras. Gracias a IHECS (Institut des Hautes Études des Communications Sociales) conocí el Viejo Continente en todo su esplendor. Viajé por motivos de estudios, pero definitivamente aproveché para conocer un poco más que Bélgica.

De esta experiencia aprendí a ser más auto-suficiente, a conocer mi identidad, a darle por fin un sentido a aquello que aún seguía siendo desconocido para mí y era sentir esa otra parte de mí que es europea. De serlo, pero sin saber qué era realmente, pude descubrir de dónde provenían mis antepasados y cuán importante fue para mí llenar esa curiosidad. Además, logré cumplir uno de mis más grandes sueños de la infancia: ver la Torre Eiffel (y aunque parezca mentira, lloré de la emoción).

Entonces, después de haber visitado un total de 21 países y haber desgastado un sinfín de zapatillas, decidí que era hora de escribir todo lo que he podido aprender en el trayecto.

Si vas a viajar por estudios, ten en consideración lo siguiente (SIEMPRE):

  • Revisa toda la documentación necesaria para tu viaje: 
    Es importante que no olvides nada. Es posible que puedas necesitar el contrato que firmaste, tu C.V. o una copia de tu pasaporte y/o visa de ser necesario.
  • Cuida tus pertenencias a donde vayas: 
    Una amiga sufrió de un robo durante nuestro viaje y fue muy angustiante para ella. No pases por la misma situación. Aunque parezca que no hay, podríamos cruzarnos con algún oportunista que no tenga buenas intenciones. ¡No pierdas de vista nada!
  • ¡Ahorra TODO lo que puedas!:
    Si recaes en Europa, vas a querer viajar. Y aunque lo niegues, los pasajes en empresas como FlixBus, Ryanair o las promociones de Omio (GoEuro), te van a dejar con las ganas.  Si vas a Estados Unidos, es ¡exactamente lo mismo!
  • Contacta con tu banco y asesórate: 
    Algunos bancos suelen cobrar comisiones muy altas para depósitos en el extranjero, y ni que decir de los retiros. Mi consejo es que abras una cuenta en el lugar al que vas a viajar. Puedes convérsarlo con el instituto o la universidad para que te ayuden. Si no, puedes buscar bancos digitales como N26 o usar Western Union.
  • Antes de viajar, informa: 
    Durante nuestra estadía en Europa, un compañero estuvo desaparecido por varios días. Lamentablemente, había perdido la vida. Nadie sabía que padecía de un problema coronario y trágicamente su destino fue otro. No olvides revisar tu salud antes de salir de viaje. Siempre es bueno usar el seguro de viaje para este tipo de cosas.
  • Busca aprender cada día más: 
    Si tu propósito es mejorar el idioma que aprendiste o tener mejores capacidades en lo que has decidido estudiar, no desistas nunca. Atrévete a hablar en inglés, francés o el idioma que hables, y recuerda que tus participaciones en clase hablan bien de ti.

Si vas a trabajar en el extranjero, ten en consideración lo siguiente:

  • Mantén el respeto y demuestra tu educación:
    Tus actitudes son tu mejor carta de presentación. Si estás en un trabajo debes lograr que tu responsabilidad, puntualidad, esmero y dedicación hablen de quién eres y a qué has llegado. No existen ‘temas culturales’ que pretendan delimitar quién eres. Dile no a los prejuicios y aprende lo más que puedas, y deja que los demás también aprendan de ti.
  • Conoce tus deberes y tus derechos: 
    No dejes que nadie pase por encima tuyo, y procura no saltarte ninguna norma. Busca información sobre qué debes y no debes hacer en el país en el que has decidido trabajar.
  • Nadie debe quedarse con tus documentos: tu pasaporte y otros documentos son solo tuyos. Si alguien pretende quedárselo, no es un lugar confiable. Repórtalo inmediatamente.
  • ¡Todo lo anterior!

Espero que te haya servido de algo mi experiencia y si aún sientes que existe alguna duda, deja tu comentario y recuerda que no hay nada más enriquecedor que viajar y conocer otras culturas. Las experiencias de este tipo son invaluables. ¿Qué esperas? ¡Aprovéchalas!

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