“¿Cuándo vas a casarte? ¡Cuidado que se te pase el tren! “. Quizás esa fue la primera pregunta que me hicieron a los 20 años y que fue el detonante exacto y preciso para empezar a cortar relaciones. Algunos, más que otros, se merecían la indiferencia total. Más que ser personas alentadoras, interesantes y que pudieran cultivar algo bueno, solo traían dudas innecesarias, incertidumbre, y miedo. Sí. El miedo de saber que llegaste a la mitad de los 20 sin nadie serio que realmente pudiera significar ese paso en tu vida, es real. El miedo de creer que no eres lo suficientemente bueno para lograr algo hasta que descubres que sí fuiste capaz.

Y hay todo tipo de seres tóxicos como estos: podemos empezar con los familiares hipócritas que cuando quieren te regalan sonrisas y cuando algo de lo que haces no lo comprenden o no se condice con sus intereses, pues, es mejor hablar a tus espaldas o hacer causa común con otros para rechazarte.  Si algo bueno resulta para quien lea este post: eliminé y bloqueé a más de 25 familiares de mis redes sociales por su evidente discordancia y rechazo en casi toda mi vida y hoy, me encanta la libertad de expresarme sin leer o saber de algún comentario enfermizo que pudieran tener. A hoy, puedo decir que yo los rechazo.

También están esos amigos que se dicen muy cercanos. Pero que lejos de felicitarte o alegrarse por verte feliz, siempre encontrarán un “pero…” Y es que no es tan fácil dar tu amistad cuando te opacan, ¿verdad? Tranquilo/a, para eso existen: no quieren verte por encima de ellos. Aparecen en el trabajo, en la facultad, entre los amigos de la vida, y hasta en la primaria y/o secundaria. Estos últimos ya vienen mal de fábrica por defecto. Es evidente que este tipo de personas resultan aún más tóxicas. Sin embargo, no lo son tanto frente al siguiente personaje.

Quizás sea el tóxico más complicado: el/la enamorado/a celoso/a. Aquellos a quienes deberías denunciar aunque hayan pasado muchos años. Es que alguien debe pagarte las terapias, ¿verdad? Claramente es el tipo de chico o chica que puede que no te ponga un dedo encima, pero utiliza la técnica del Gaslight para manipularte. También empieza a agredirte con un tirón del brazo, una jalada de cabello, arañazos, cachetadas o escenitas públicas, etc… Siempre tienen una manera de imponerse con algún tipo de imbecilidad e inmadurez de ese tipo y, por si fuera poco, humillándote.

Y todas estas personas tienen una descripción en común: se les enseñó desde muy jóvenes que el mundo les pertenecía, que podían hacer lo que querían, que tenían que aprender a guardar las formas, que si ambas niñas iban con la misma ropa a una fiesta, tengan por seguro que, al menos una de ellas, le haría pasar un mal rato a la otra. También es el típico engreído hijo de papá y mamá que se cree alguien diferente, pero no es más que un costal de basura que no merece ni la mirada de nadie; su baja autoestima y evidente inferioridad intelectual son las causantes de sus ataques contra alguien que caiga en sus manos.

¿Pero porque utilizar un post dedicado a este tipo de gente? Porque aunque no lo crean, su infelicidad nos perjudica. Cortar ese flujo de energía negativa es sumamente liberador. Ayuda a vivir más tranquilo, más cómodo… ayuda a crecer. Hay creencias en la que se menciona que estas energías negativas pueden influir mucho en nuestros planes y cómo estos se desarrollan.

Como lo mencioné anteriormente, alejarme de un gran porcentaje de mi familia, alejarme de aquellos que no me deseaban algo bueno y solo me usaban cuando lo necesitaban, la gente que hablaba a mis espaldas, las parejas tóxicas, entre otros, ha disminuido el peso del gasto excesivo de energía que venía haciendo.

Al menos, hoy, escribiendo esto, me siento libre y espero darle un empujón a quien lo necesite para que lo haga. No se arrepetirán.

 

2 Replies to “Tóxicos”

  1. Darse cuenta de que hay personas tóxicas entre los familiares es de lo más dificil. Principalmente porque es con lo que nos criamos y aceptamos como “lo normal”. requiere tiempo y mucha capacidad de ver la realidad para aceptarlo.
    Gracias por tu entrada.

    1. Es totalmente cierto. También podemos estar frente al sentimiento de culpa y preguntarnos si realmente está bien hacerlo o no, pero queda en cada quién si desea dar ese paso. Tienes mucha razón en decir que no es fácil, pero a veces es necesario si realmente queremos crecer… Gracias a ti por comentar 🙂 Un abrazo.

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