¿Porqué decidí escribir en un blog parte de mi vida? A veces las razones se escapan a la comprensión de las estadísticas y ninguna analítica lo podría comprender. La fecha original del texto es 07/07/2019.

Es la 01:30 a.m. Hoy juega Perú contra Brasil. Hoy tengo que terminar algunas cosas del trabajo y resolver algunos problemas de programación de la web lo antes posible. El lunes debo ver cambios inmediatos. A esta hora solo miro este escritorio y me pregunto si realmente vale la pena. ¿Realmente vale la pena que me desnude así como lo hago a través de un blog? ¿Realmente sirve de algo contar la manera en la que veo el mundo y cómo lo vivo o lo siento?

Muchas veces me han dicho que soy rara, que tengo una manera muy extraña de ver las cosas, que aterrice. La vida no es así como la planteo, según ellos. Es más cruda, y es cierto. Lo sé de primera mano, pero no pienso contar todas mis desgracias del pasado en una web. Tengo maneras muy infantiles de ver la realidad, es cierto, quizás, precisamente porque aún no logro desprenderme de esa curiosidad como si cada día volviera a nacer, y todo tiene un sabor distinto. Ese es un gran problema, una enorme debilidad.

Cuando decidí abrir el blog supe que estaba enfrentándome a algo: a hacerme visible. Y para alguien que ha querido siempre mantenerse al margen de las sombras y detrás de las personas, básicamente esto es ir en contra de cualquier tipo de convicción. Me atreví a posar para una cámara, algunas fotos verdaderamente me salieron naturales y otras aún no tanto, pero lo intenté, ya que nunca lo había hecho.

No soy fotogénica. Soy tímida, hablo lento y aún así tartamudeo, a veces. Por eso me expreso mejor escribiendo que hablando. Me atreví a abrir mi interior más de la cuenta… y es que alguien quizás al leerme podría entender lo que veo a través de mis ojos y como algo tan sencillo puede acarrear tanto. Pero pocos pueden encontrar en las estrellas, en la luna o las flores lo que yo veo en ellas como protagonistas de historias, o como acciones tan sencillas entre las personas significan tanto. Una mirada, un gesto, un abrazo…

Me atreví a salir de mi zona de confort entre esas sombras y al margen de todos y todo, porque pensaba que alguien allí afuera, podría entender a este ser pseudo depresivo, con ataques de ansiedad, cuyas expectativas en el futuro siguen siendo inciertas y siendo, en pocas palabras, un cúmulo de miedos con piernas que va por la vida con un paso adelante y otros dos atrás.

Y luego surgió la pregunta: ¿a quién le importa lo que yo piense o aún peor, lo que sienta? Aún ando buscando respuestas. Sin embargo, algo de bueno puedo sacar de esto:

Una persona me escribió esta noche mientras casualmente sopesaba en todo esto. Era yo a los 12 años cuando aún usaba los diarios Pascualina y escribía poemas detrás de los cuadernos, y explicaba todo lo que sentía y vivía.
“Hoy abrí mi primer blog. Blogspot es una herramienta genial. Es muy fácil de usar. Me encanta escribir aquí, me siento bien. Quizás no sea una escritora famosa, pero no importa. Puedo escribir donde sea y podré escribir mis poemas, y compartirlos con todos”.

Busqué entre las hojas si había escrito el correo y la clave de aquello, pero no los encontré. No obstante recordé que escribía poemas de amor, sobre lo lindo que sería el amor de verdad. Muy romántica para ser una niña que aún sufría para adaptarse en el colegio.

Hoy veo mi escritorio, y me rio de pensar que de niña veía Blogspot, WordPress o Tumblr como meros blocs de notas. Y hoy trabajo escribiendo para que algunas empresas lleguen a su público a través de ellos. Pero también me río porque es gracioso que aún esa niña de 12 años quiere seguir mostrándole al resto como ve el mundo desde su Olimpo.

Algunas cosas nunca cambian, aunque tengamos 12 o 25 años. Por que a veces no importa si nadie te sigue. A veces solo queda el regocijo de hacer aquello que siempre has querido. Yo sigo escribiendo por esa niña que fui y que quería compartir el mundo que percibía. ¿Y tú? ¿También le escribes a alguien?

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