Como no sentirse en las nubes si él creía volar en mis brazos y cuando me rodeaba con los suyos yo llegaba al paraíso que andaba buscando.

Con su sonrisa característica, con esos ojos pillos, con esas manos que todo lo tocan y lo descubren como algo nuevo, ha revolucionado mi mundo. Él ha sido mi momento más perfecto durante esta travesía y como no serlo con su voz acariciando mis oídos y endulzándolos de amor y ternura.

Como no ser perfecto si con sus labios me llenó de besos y risas bien dibujadas, y que mejor orgullo se puede sentir si fui yo quien las puso en ese rostro angelical. Como no sentirse en las nubes si él creía volar en mis brazos y cuando me rodeaba con los suyos yo llegaba al paraíso que andaba buscando. Así se siente el amor más puro y verdadero, inocente y cálido.

Así se siente cuando el corazón no derrama lágrimas y se hincha de una felicidad desbordante. Así se siente realmente sobrepasar los límites del cielo y caer dulcemente en un campo de flores que con sus finos pétalos recorren la piel para brindarle el aroma de la vida, de la paz infinita. Así se siente cuando esos ojos miraron a los míos después de un año de ausencia con una ternura incontenible y poseyeron mi espíritu llenándolo de alegría.

Aunque, lentamente, ha desaparecido en un recuerdo, en una suerte de halo que el sol de dicha tarde italiana nos proporcionó, y aún así, te extraño como si no te hubiera visto nunca, como si nunca hubiera sido posible esos abrazos, porque me han durado poco los besos y sus caricias y ahora lo echo de menos con una locura incontrolable. Solo queda esperar con mesura a otra tarde italiana para ser de nuevo uno en una sonrisa, en un abrazo.

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