“Es la magia de saber que dejas a un TÚ en la puerta de embarque y, tras un tiempo, una versión mejorada de ti mismo llega”

Volar es una de las mejores terapias para poner puntos de inicio y puntos finales a las decisiones que uno puede tomar para su vida. Habíamos vuelto de Chile tras unos días maravillosos en familia en los que a volví a visitar las calles de Santiago. Fue precisamente gracias a ese viaje que decidí crear este espacio y de forma permanente.

También, a propósito de aquel nuevo escenario, tomé algunas resoluciones para mi vida que ya no podía dejar pasar. Decisiones como enfrentarme a mi primera operación (una extirpación de vesícula) y de dar un paso más hacia mi independencia de casa. Sin embargo, como no todo es perfecto, algunas cosas se logran y otras no. A esas que se truncaron, solo queda insistirles con un poco más de fuerza, con más determinación.

Fue gracias a mi paso por Florida que, de igual manera, me di la oportunidad de crecer como mujer. Aprendí a darme un lugar que había creído perder, escape de mis propios miedos y me enfrenté a una chica abatida, una que se sentía incapaz de todo, para, felizmente, lograr vencerla. Había recuperado más confianza en mí y ya no sentía miedo a estar sola. Empezaba a sentirme demasiado a gusto con mi propia compañía. 

Y así, muchas de las veces que he trepado a las cabinas de un vuelo nacional o internacional, me he sentido en la resolución absoluta de cambiar algo. Es como el clic que hacía falta para darse el respiro y volver con otro punto de vista. No se trata del destino, ni la cultura, aunque también se aprenden muchas cosas interesantes, sino de la capacidad con la que uno se enfrenta a ellas lo que te hace tomar una actitud diferente. Sin duda, podría recomendarle a cualquiera que en un punto decisivo de su vida, haga un pequeño viaje para centrar las ideas. 

Los viajes son la metáfora más hermosa de la vida: es como ser una persona que se convertirá en otra al llegar a su destino. ¿Y en el medio? Un sinfín de anécdotas que te transformarán en quien serás. Es la magia de saber que dejas a un TÚ en la puerta de embarque y, tras un tiempo, una versión mejorada de ti mismo llega para retomar el rumbo con más fuerza. 

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