Cuando no puedo dormir, la Tierra ya giró 2 veces (o hasta más). La máxima cantidad de días que pasé despierta fueron 8 sin pestañear. Recuerdo haber estado trabajando para un proyecto de la universidad y el estrés me mantuvo noches enteras mirando el techo de mi cuarto.

Usualmente es el estrés el que no me deja dormir y este es uno de los motivos por los que voy a terapia. Debo aprender a manejarlo. Aunque, sin lugar a dudas, esta escalofriante enfermedad me ha motivado a demostrar cuánto puedo dar de mí. Sin embargo, es cuando llego al límite que mi cuerpo empieza a fallar.

No dormir me ha llevado a descubrir algunas actividades muy entretenidas que puedo realizar y que, en lo particular, me divierten mucho. Solo necesito de mi grabadora. Espero que a ustedes también les pueda servir.

Lluvia

Si precisamente me quedo despierta durante una noche de lluvia, grabo ese sonido en mi celular. Es en la madrugada al no escuchar ruidos humanos cuando puedes escuchar el verdadero sonido de la naturaleza que te rodea en medio de una gran ciudad. Esto, claramente, relaja a cualquiera.

Monólogos

Cuando no puedo dormir, dejo la grabadora prendida y empiezo a meditar en voz alta sobre lo primero que se me venga a la mente. De esos monólogos casi interminables logré escribir cuentos muy bonitos y hasta poemas insufriblemente dolorosos.

Leer

Muchas noches las invertí en largas horas de lectura. Desde luego, muchas obras que suelo leer son filosóficas y tienden a tornarse ligeramente engorrosas en ciertas partes lo que me motiva a continuarlas en la mañana. De esta manera, puedo leer 3 o 4 libros al mismo tiempo.

Compañías nocturnas

Quizás no todos tendrán animales de compañía nocturnos con quienes pasar el rato. En mi caso, soy la afortunada escogida por una belleza exótica de África llamada Ninuzhka. Una pequeña erizo de tierra que gusta de hacer mucho movimiento ni bien apago la luz.

Ver la Luna

Sin duda y de lejos una de mis actividades favoritas que no puedo realizar todas las veces que quisiera. Al ser una fan enamorada de este satélite natural, tengo la necesidad de estar atenta a cuando aparece y cuando lo hace, se me ocurren los versos más bellos y me inspira para escribir muchas otras cosas más. ¡La adoro!

A propósito, el gran Gabo me enseñó algo con lo que debía tener cuidado en esas noches claras, como las llamo por la lucidez con la que nos percibimos:

“Lo más temible de la enfermedad del insomnio no era la imposibilidad de dormir, pues el cuerpo no sentía cansancio alguno, sino su inexorable evolución hacia una manifestación más crítica: el olvido.” – Gabriel García Marquez.

Procuremos no olvidarnos de nosotros mismos.

Dime lo que piensas...

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.