Una vez me regalaron flores. Sufrí muchísimo en esa ocasión. El no sabía cómo controlar mis lágrimas.

– ¿Qué hice?

– ¿Porqué me regalas muerte? – dije

– No entiendo – mencionó confundido

– Las flores morirán algún día. Les arrancaron la raíz. Eso es regalar los últimos instantes de vida de un espécimen.

– Ahora entiendo – dijo y me abrazo como si asistiéramos a un funeral. – Lo siento mucho.

A los días, compró una maceta y en ella depositó una semilla. Y aunque la regaba con cariño y mucha dedicación, ésta jamás floreció.

Y lo nuestro tampoco.

Así fue como nunca volví a aceptar flores de ningún chico. Los ramos siempre fueron, en buena cuenta, muy tétricos a mi parecer. Y así, sin mayor preámbulo, decidí escribir sobre este tema.

Las flores, aunque inertes, siempre han significado un símbolo de ternura, pureza y un ofrecimiento del amor más bello. Desde niña siempre cuestioné ¿porqué regalar algo que se sabe que va a morir en tan corto tiempo?

Alguna vez compré flores para mis padres. Era mi manera de agradecerles, pero dolía saber que sufriría cuando las vea muertas en los envases con agua. Así que decidí tomarles fotografías. Era la única manera de mantenerlas vivas en mi recuerdo.

Nunca había apreciado tanto algo como en esos instantes en los que, a pesar de todo, aún brillan, enamoran, dan calor y hasta vida. En esos instantes en los que solo están ahí decorando nuestras vidas con colores maravillosos.

Pero a todo esto, una vez me dijo alguien.

-Es una simple flor. ¡Qué exagerada!

Ante tremendo acto de egoísmo pensé que apreciar algo en un lugar como mi ciudad, donde el cemento abunda, no es más que un acto de liberación. Es raro ver un bosque en medio de una ciudad como esta y, claramente, encontrar flores hermosas que adornen las calles es casi un lujo.

Las he visto en algunos árboles en algunas cuantas calles, su tono rosa ilumina el viento en otoño. Otras, de color lavanda, se caen en el gras de los parques y crean todo un espectáculo de color en el invierno gris.

A veces pienso que si viviera en mi propia casa llenaría el jardín de las flores más bonitas y dejaría entrar a quienes quieran solo apreciarlas. ¿Cómo no sentirse emocionado de solo contemplarlas?

Dime lo que piensas...

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.