La virginidad, la regla, el sexo y todas aquellas dimensiones ligadas a nuestra vida reproductiva como mujeres están siendo sobre valoradas en los últimos años. Es, no solo una estrategia de marketing, sino también una forma de ser discriminada. Quienes hayan visto ‘Merlí‘ verán un claro ejemplo con ‘Tania’ a quien le ‘incomodaba’ su virginidad. Yo no soy ‘virgen’, pero conozco a muchas personas que sí y es por ellas, a quienes estimo, la razón por la que escribo esto.

Tengo una hermana adolescente quien usualmente llega de la escuela con historias sobre sus compañeras de aula y su percepción del sexo. “Antes de acabar el colegio DEBO dejar de ser virgen”, “¿Eres virgen? ¡Ay! ¡Qué aburrida!”, “¿Aún nada? ¡Pero si van saliendo un mes!”. No me extraña, pues a su edad he escuchado lo mismo y son dudas que hablan por la ignorancia y la paupérrima educación sexual que reciben en este país.

No es malo intrigarse, pero ¿porqué automáticamente se indignan por quien no decide o se abstiene? Las burlas son constantes. Se han marginado y tildado de ‘aburridas’, ‘menos interesantes’, ‘mojigatas’, etcétera, a las mujeres que u optaron por una vida en castidad hasta el matrimonio o, simple y llanamente, no le han prestado tanto interés como las demás al sexo y no buscan responsabilizarse por lo que implica.

De una manera u otra, el mensaje que este grupo de personas transmite sobre ellas es simple: tener sexo a su libre albedrío sin ser juzgadas con insultos, y si salen embarazadas pueden abortar, pero eso sí, si te mueres en una clínica privada por el aborto, nunca saldrán a decir nada al respecto. Al fin y al cabo, tu lo decidiste. ¿Pero quién le hizo publicidad a dicha opción? Si te enfermas, es lo mismo.

Tener que explicarle a mi hermana que el sexo, fríamente como tal, es una responsabilidad más en la vida del adulto, no solo por los embarazos, sino también por las enfermedades que existen, no es difícil. Que ella decida ser ‘virgen’ hasta el matrimonio como varias amigas mías que hoy, pasados los 24, siguen siendo ‘vírgenes’, será su opción. No obstante, sería sumamente injusto que alguien la haga sentir menos por ello. Así como no espero que nadie haga sentir menos a quien tuvo innumerables parejas sexuales tampoco.

Indudablemente, desde ambos extremos, hay personas que sienten, que se cuestionan y que, en muchos casos, buscan una referencia para no sentirse excluidos. Pero es mejor que quede claro que las opciones a escoger son varias y que no se necesita encasillar a alguien solo para poder definirlo.

Ante esta forma de pensamiento, soy una simple agnóstica que ve a las personas como tal y que no acepta la división o las etiquetas sobre estas. Con esta publicación, quiero sentirme tranquila de saber que algún día esas chicas que se sienten cohibidas respecto a su ‘virginidad’ optativa, puedan decirlo tan libremente como aquellas que bromean fácilmente entre memes sobre su vasto recorrido sexual.

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